Alquimista del alma.

Actualizado: 18 de jun de 2020




Nada externo a nosotros puede salvarnos, esto lo entenderemos al mismo tiempo que entendamos que nada externo a nosotros puede dañarnos.

Esto es lo que se conoce como


conciencia de unidad.


El proceso alquímico habla del proceso de individuación del ser humano, el que da paso al “oro interior”, el “Ser” completo. El plomo, pues, representa al ser humano en la etapa en la que el ego se hace dueño y protagonista central de la conciencia, el portador absoluto de la personalidad, olvidando la auténtica naturaleza del ser humano -la totalidad- simbolizada por el oro.


Nuestro cometido es llegar a nuestra esencia, y para ello es necesario echar una mirada a nuestra sombra,ninguna transformación es posible sin sacar a la luz lo guardado en la oscuridad. Con esto hacemos referencia a nuestras limitaciones, aquello que nos negamos y aquello que nos avergüenza. Esto sería un buen ejemplo de proceso alquímico en el desarrollo de la psique humana. Como si de una destilación se tratara, consistiría en desarrollar la capacidad para deshacernos de lo superficial y concentrarnos en lo esencial para, finalmente, ser capaces de integrar todos nuestros aspectos, en un proceso de disolución de persona y sombra que nos permitirá alcanzar nuestro máximo potencial. La Alquimia nos muestra simbólicamente el camino que invita al ser humano regresar a su auténtica naturaleza, la Conciencia de Unidad.

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